por Omar Ramirez
mar besador,
maestro incansable
amante, terreno y lugubre
vas y vienes balanceandote en la brisa
te devuelves
te arrepientes y de nuevo
curbado
te rompes en la espuma de tu beso
Enseñame ,
mar profundo,
enseñame a
amar furiosamente
así como tu
rumoroso y floral
jasminero equinoccial
circundado de peces
asediado de gaviotas
tu corazon es de aire
de tormenta
encarnizada
suave o fuerte
te despliegas revuelves tus diademas
desatas tus collares de rugidos y diamantes
furioso tocas la tierra
y te fundes en un abrazo
vertiginoso y primaveral
ASI, fecundas la profunda lozania
de la pradera
pleno y abundante
mientras los rios llegan
con el sabor de selva o bosque
a tu alegria pura
lame con tu lengua de rio, de estero,
con tus hilos de agua o diluvio
humedeciendo cada pedazo,
cada region lejana
cada porcion de tierra distante
haciendola estallar en flores
venciendola en primaveras
en veranos firmes
sofocandola
secandola en tu enojo de plata y luna
sabio maestro dulce y salado
derramate
y fecunda la tierra con tu abrazo de rio profundo
de rio o arroyo blando
he aprendido tu leccion de esperar
de amanecer, de lluvia y encanto
he aprendido tu arte de amar
ondulando el rizado solemne del agua
durante la brisa y la paz incesante de la noche
y como los astros lejanos van y vienen ahogan su luz
en tu espejo de plata y esmeraldas,
la cara del cielo, en todo su esplendor y se van
en su ronda de diamantes y topacios, frio, azul y terciopelos
Entonces, en medio de la calma
elevas tu cancion amante, tu coloquio ensordecedor de pleamar
de olas lamiendo al infinito
besando al cielo inalcanzable
tocando sus estrellas
hacia la deriva de horizontes perdidos
asi toda la noche con sus presagios
recostado tierra y cielo
en el mar galactico del ensueño y el abrazo
amando a un cielo que ese entrega en tu regazo
mientras los hombres sueñan y creen
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